quinta-feira, 8 de março de 2012

Un canto popular, una dicha, una historia, una vida...
La voz caliente del pueblo que grita por verdad
El sonido del trabajo que eleva el espiritú
Es la fuerza capaz de hacer todo distinto...

Confieso que me encanta la saeta popular, puesto que todo eso me lleva a la ciudad de mis padres, me hace tener un encuentro con el "sí " más sincero de los humildes.

La saeta de Antonio Machado es más que una contemplación popular cristiana, es algo que sirve de producto experimental para mensurar la devoción del arte popular callerrero.

Sigue la Saeta:

TEXTO

LA SAETA

¿Quién me presta una escalera,
para subir al madero,
para quitarle los clavos
a Jesús el Nazareno?
(Saeta Popular)

¡Oh, la saeta, el cantar
al Cristo de los gitanos,
siempre con sangre en las manos,
siempre por desenclavar!
¡Cantar del pueblo andaluz,
que todas las primaveras
anda pidiendo escaleras
para subir a la cruz!

¡Cantar de la tierra mía,
que echa flores
al Jesús de la agonía,
que es la fe de mis mayores!
¡Oh, no eres tú mi cantar!
¡No puedo cantar, ni quiero,
a ese Jesús del madero,
sino al que anduvo en el mar!

Antonio Machado:


La marcación del instrumental que lleva el Cristo al altar supremo de la muerte, la cruz, es para mí señal de entrega y esperanza.



La "folia de reis" es una de las cosas más grandiosas de la cultura popular cristiana en Brasil, de este modo sigue la tradicción de las danzas y cantos un refencial antropológico que explica un poco del comportamiento del hombre campesino en el nordeste de Brasil. 
Campos de Castilla

quarta-feira, 7 de março de 2012

MUCHOS SOMOS " el Neruda y Yo"

En la perspectiva de persona que podemos tener como hombres y mujeres, el quién soy y el quiénes somos se despertan de una profundidad de respuestas humanas. Desde hace niño intentamos descubrir la descripción de una de las preguntas más interiores del ser en la historia... y acabamos por perecer.
El poeta Pablo Neruda me dio la mejor de las descripiciones del ser humano, puesto que se introduce dentro del proceso de formación de las angustias del hombre, intenta cuestionar los detalles de los miedos, traba consigo mismo reflexiones y apunta para el mayor de los sentimientos: el amor. ¡Éso me encanta!

Además de oír, es bueno que podamos verlo y leerlo.

MUCHOS SOMOS
DE tantos hombres que soy, que somos,
no puedo encontrar a ninguno:
se me pierden bajo la ropa,
se fueron a otra ciudad.

Cuando todo está preparado
para mostrarme inteligente
el tonto que llevo escondido
se toma la palabra en mi boca.

Otras veces me duermo en medio
de la sociedad distinguida
y cuando busco en mí al valiente,
un cobarde que no conozco
corre a tomar con mi esqueleto
mil deliciosas precauciones.

Cuando arde una casa estimada
en vez del bombero que llamo
se precipita el incendiario
y ése soy yo. No tengo arreglo.
Qué debo hacer para escogerme?

Cómo puedo rehabilitarme?
Todos los libros que leo
celebran héroes refulgentes
siempre seguros de sí mismos:
me muero de envidia por ellos,
en los filmes de vientos y balas
me quedo envidiando al jinete,
me quedo admirando al caballo.

Pero cuando pido al intrépido
me sale el viejo perezoso,
y así yo no sé quién soy,
no sé cuántos soy o seremos.
Me gustaría tocar un timbre
y sacar el mí verdadero
porque si yo me necesito
no debo desaparecerme.

Mientras escribo estoy ausente
y cuando vuelvo ya he partido:
voy a ver si a las otras gentes
les pasa lo que a mí me pasa,
si son tantos como soy yo,
si se parecen a sí mismos
y cuando lo haya averiguado
voy a aprender tan bien las cosas
que para explicar mis problemas
les hablaré de geografía.



¡Gran abrazo a todos los amigos!